18 abril, 2026
Durante generaciones, en San Nicolás circuló una historia tan curiosa como entrañable: la de un hombre que recorría las calles invitando a chicos y grandes a ver El Chavo del Ocho. Siempre bien vestido, con una carpeta en la mano y caminando a paso apurado, este personaje se detenía únicamente cuando alguien le preguntaba por el horario del programa.

Durante generaciones, en San Nicolás circuló una historia tan curiosa como entrañable: la de un hombre que recorría las calles invitando a chicos y grandes a ver El Chavo del Ocho. Siempre bien vestido, con una carpeta en la mano y caminando a paso apurado, este personaje se detenía únicamente cuando alguien le preguntaba por el horario del programa.

“Ahora, andá que está por empezar, no te lo pierdas”, respondía con entusiasmo. Su figura quedó grabada en la memoria colectiva de distintos barrios, alimentando durante años el misterio sobre su identidad, su rutina y, sobre todo, su particular obsesión con el icónico programa.

El enigma comenzó a desentrañarse gracias al cineasta nicoleño Lucas Giuggia, quien, fiel a su pasión por contar historias locales, logró encontrarlo y entablar un breve pero revelador diálogo. Como muchos vecinos, lo cruzó en la calle, pero decidió ir más allá y conocer quién era realmente ese personaje tan comentado.

Su nombre es Edgardo, y según explicó, su motivación es simple: no quiere que nadie se pierda el programa. Con humildad y cierta picardía, también contó a qué se dedica. Bajando la voz, confesó: “Hago cobranzas”, aunque no dejó de jugar con el misterio que lo rodea.

Incluso, al ser consultado por su nombre, lanzó una especie de acertijo: “Empieza con E y termina con O”. Ante la respuesta “Ernesto”, negó entre risas y aseguró que casi todos se equivocan, orgulloso de que pocos conozcan realmente su identidad.

Finalmente, como es habitual en él, se retiró apurado, cerrando una charla breve pero suficiente para ponerle rostro y voz a uno de los misterios urbanos más queridos de la ciudad. Una historia que, sin dudas, forma parte del folclore nicoleño y que muchos esperaban conocer.

Ver la entrevista:

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